posted on January 19, 2011 in
diástole / sístole with
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Hay una lucidez propia del lecho, un efecto de síntesis existencial que se activa con la cabeza sobre la almohada.
En la Biblia, por poner un ejemplo, funciona asociado al sueño. La lucidez del descanso es tal porque revela la voluntad de Dios.
En las películas, por poner otro, supone un último suspiro, como si yacer agonizando fuera la instancia para ajustar el sentido de lo vivido.
Anoche soñé que estaba en las últimas. Me moría en una cama de hospital. Hablaba con alguien… con la guardiana del lecho, supongo, que podría ser la enfermera o mamá. Hablaba con un tono claro, relativamente alegre. No te llamé con la mente. Bueno, por ahí sí y no me di cuenta porque siempre te invoco. La cuestión es que apareciste con tu rostro más humano, con tu gesto más real. Te acercaste a la cama y yo, yo como epígona berreta de todos esos novelones del XIX, sólo pude repetirte unas palabras de la Karénina cuando, parturienta en cama, se ilusionaba con morir. –Vete, vete; eres demasiado perfecto. –Dije. Vos no me escuchaste o sencillamente, no te fuiste.
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Nunca se van del lecho de muerte. Es el moribundo el que se va.
Bueno, no quería sonar cínica. Es que a mi no me gusta el carácter de Karenina, creo que la perdonó porque pensó que la muerte iba a solucionar las cosas.
sí, claro. como si fueran a hacerte caso en el momento donde todos están esperando el último mensaje. la conclusión, el final. aprendimos, como espectadores, como lectores de folklore europeo, a esperar esa coda de la vida, de los relatos, de las películas. “cómo termina?”. nadie se va si participa de tu lecho de muerte. casi nadie se levanta antes de que termine la película. los cuentos de hadas son interesantes por sus remates truculentos.
a mí tampoco me gusta karenina… ni le respeto pensar en morirse para cerrar la trama. karenina, aguantá los trapos. pero el grado de melodrama por metro cuadrado de esa frase me gustó bastante… y pensé en el melodrama de morirse sola esperando y no una visita… igual me parece un texto de mierda este que escribí.
A mi me pareció un texto muy sensible, pero últimamente respondo de este modo a lo sensible, por lo menos si respondo inmediatamente. Creo que tengo que reencontrar el camino de lo poético y parar con tanto prosaicismo militante.
Me voy a tener que abrir un blog yo.
aflojemos con el opus dei