La canción que suena, también habla. Ojalá no la hubiera escuchado como si fuera el relato de un mapa sobre estos mis altibajos sensacionales de domingo…
“¿puedo contar con vos?” “¿estás ahí, dispuesto para recibirme así?”
Ojalá me digas sí o no. Es decir, ojalá no me bicicletees la conexión vía palabra refugiándote debajo de alguna de tus toallas percudidas con olor a humedad. Ojalá no te hagas el lindo gesticulando palabras inaudibles por las multitudes que te abrazan sin acercarte. Ojalá no te demores tanto tanto que te veas interceptado por lo que completé durante tu silencio, imaginando, algo insegura.